
Cómo cuidar la nariz de nuestro perro
Seguro que en alguna ocasión has escuchado eso de que un perro sano y feliz siempre debe tener la nariz húmeda. Sin embargo, pueden darse situaciones que hagan que esto no sea así, y no por ello debemos angustiarnos. Para cuidar la nariz de tu amigo peludo, basta con seguir las pautas abajo.
La humedad de su nariz puede variar incluso a lo largo del día. Factores como la hidratación, el viento, la exposición al sol o la temperatura corporal influyen en que esta se reseque e incluso se agriete, sin que este hecho esté ligado a ninguna enfermedad.
Además, debemos tener en cuenta que la humedad de la nariz, al ser esta una zona de sudoración al igual que las almohadillas, dependerá de cada perro; de la misma manera que el nivel de sudoración difiere de una persona a otra.
Cuándo debemos acudir a un profesional
Pero más allá de la sequedad o la aparición de grietas ocasionales, la nariz del perro puede también experimentar otros cambios que, en este caso, no debemos pasar por alto, ya que pueden ser el aviso de que algo no funciona bien. Será entonces cuando la visita al veterinario, para que valore la situación de nuestro perro, será esencial. Algunos de ellos:
– Cambios en el color: habitualmente despigmentación. Esta puede estar asociada a enfermedades como el vitíligo, por lo que es importante acudir al profesional. Lo es igualmente si observamos manchas de color oscuro en perros con la nariz blanca, ya que puede tratarse de un melanoma. Los perros de nariz clara son especialmente propensos a sufrir quemaduras, por lo que será imprescindible que extrememos los cuidados y apliquemos productos apropiados para evitarlas, especialmente en las estaciones más calurosas.
– Secreción de una sustancia blanquecina-verdosa: causada generalmente por algún tipo de infección bacteriana o vírica.
– Cambios en la textura: la superficie lisa normal de la nariz o su dibujo varían, y presenta descamación, llagas, etc.
– Aparición de bultos o masas.
Del mismo modo, será fundamental que acudamos a un profesional cualificado si la sequedad viene acompañada de otras molestias, de dolor, picazón, letargo, falta de apetito o diarrea, entre otras cosas.
Cómo cuidar la nariz seca
Aunque no suponga un problema grave para nuestro peludo, la sequedad y las grietas puede producirle dolor, descamación e incluso sangrado; por lo que es importante actuar cuanto antes para no agravar su situación.
Los cuidados básicos incluyen limpiar la nariz con un jabón suave especializado, secar correctamente y aplicar alguna vaselina o lubricante en la zona. Además deberemos cerciorarnos de que siempre tenga agua fresca a su disposición y de que exponerlo en exceso al sol, el frío o el viento. Si a pesar de todo esto no mejora, será importante acudir a un profesional. Nadie mejor que él para resolver nuestras dudas y ayudarnos a ayudar a nuestro perro.
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